SÁNDOR MÁRAI: "La herencia de Eszter"
(o el tormento ineludible)
Por Nydia Tremoleda

Si, hay que reconocerlo. Es sorprendente oír o leer a alguien que justifica con naturalidad que el tormento es ineludible. Es lo que hace Lajos, el personaje creado por Sándor Márai. Algunos de estos discursos son tan elaborados y tan "sinceros" que solo pueden desmontarse con la lógica infantil de "El vestido nuevo del emperador". Supongo que es la habilidad que desarrollan los perversos para asegurar su supremacía y su impunidad.
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Sinopsis de la novela |
Sinopsis de la novela |
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(según contraportada del libro) |
(según yo) |
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Instalada en la
casa que heredó de su padre y con la sola compañia de una pariente anciana,
Eszter es una mujer soltera que vive con la placidez y tranquilidad de quien
ha logrado adaptarse a lo que la vida le ha deparado. Hasta que un día,
inesperadamente, recibe un telegrama de Lajos, viejo amigo de la familia,
anunciando su inminente visita. Canalla encantador y sin escrúpulos, cuyas
magníficas dotes de actor le confieren un poder de seducción irresistible,
Lajos no solo traicionó a Eszter, sino también destruyó a su familia a les
quitó todo lo que poseían, salvo la casa en la que viven y cuyo jardín es su
único y escaso medio de subsistencia. Ahora, tras una prolongada ausencia,
Lajos regresa y Eszter se prepara para recibirlo conmovida por un torbellino
de sentimientos contradictorios.
Con la inevitabilidad del destino como eje central de la narración, La historia de Eszter se desarrolla de una forma totalmente inesperada y paradójica. El vividor y mentiroso Lajos, con su inagotable energía, en su vendaval de vitalidad, alegría y pasión por la vida que sólo por el hecho de existir pone, permanentemente en entredicho la aparente solidez de las convenciones morales más arraigadas. Escrita en 1939, tres años despues de El último encuentro, con la misma prosa depurada y precisa que ha admirado a miles de lectores, esta novela es una pequeña joya que merece su lugar entre las mejores obras literarias del siglo". |
Instalada en la casa que heredó de su padre y con la sola compañía del único personaje lúcido de esta historia, Eszter es una mujer detenida en el tiempo. Hasta que un día, como era de esperar, recibe un telegrama de Lajos, extorsionador de su família, anunciando su inminente visita. Canalla y sin escrúpulos, cuyas magníficas dotes de actor le confieren el poder de manipulación, Lajos no sólo maltrató a Eszter, sino también destruyó a su familia y les quitó todo lo que poseían, salvo la casa en la que viven y cuyo jardín es su único y escaso medio de subsistencia. Ahora, tras una prolongada ausencia, Lajos regresa y Eszter no va a saber hacer nada para evitar lo previsible.
Con las consecuencias de la persona destruida como eje central de la narración, la herencia de Eszter se desarrolla de una forma tan paradójica como predecible. El vividor y mentiroso Lajos, con su desprecio total para con los otros, es un extorsionador nato, que simula bajo una pátina de alegría y pasión por la vida, y que intenta justificar haciendo creer que pone en entredicho la aparente solidez de las convenciones morales más arraigadas. Escrita en 1939, bla , bla, bla...."
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Os transcribo algunos párrafos de la novela, donde Lajos se justifica. Si quereis saber más... mejor pedís la novela en la biblioteca o la comprais en la librería ;-)
Primer paso. Como se describe "el pobre" Lajos apelando a los sentimientos de Eszter:
"Yo siempre he sido un hombre débil. me hubiese gustado hacer algo en este mundo, y creo que disponía de algún talento para ello. Sin embargo, la intención y el talento no son suficientes. Para la creación, hace falta algo más... una fuerza especial, un disciplina; o las dos cosas juntas. Creo que es a esto a lo que se suele llamar carácter... Esta capacidad, ese rasgo es lo que me falta a mí. Es como la sordera. Como la sordera de alguien que conoce las notas musicales que está tocando, pero que no oye los sonidos. Cuando te conocí, no sabía esto con la precisión con la que te lo estoy contando ahora... no sabía tampoco que tú eres para mí mi carácter. ¿Lo entiendes?
"Perdóname la metáfora, pero tú hubieses podido ser una prótesis para mí... Una prótesis moral
Segundo paso. Culpabilizar a Eszter:
"Eszter, los reencuentros son más apasionantes y más misteriosos que los primeros encuentros. Yo lo sé desde hace tiempo. Ver de nuevo a alguien a quien hemos amado... ¿no es como volver al escenario del crimen, atraídos por una necesidad ineludible, como afirman las novelas de detectives? Yo sólo te ha amado a ti en toda mi vida; ya sé que mi amor no se basaba en unas exigencias severas, que yo no era muy consecuente con ello.... Lo que sucedió es que tú no querías aceptar ese amor. No trates de defenderte. No basta con querer a alguien. Hay que tener valor para amar de verdad. Hay que amar de una manera tal que ningún ladrón, ninguna mala intención, ninguna ley -ni la ley humana ni la ley divina- puedan hacer nada en contra de ese amor. Nosotros no nos amábamos con valentía... ése fue el problema. Y es tu responsabilidad, puesto que el valor de un hombre resulta ridículo en materia de amor. El amor es cosa de mujeres. Sólo destacáis en eso. Y en eso fracasaste tú, y contigo fracasó todo lo que pudo haber sido, todos nuestros deberes, el sentido entero de nuestras vidas. Hubieras tenido que amarme como ama una heroína
Tercero. La fuerza del destino
"Quizá no lo sepas todavía, pero ahora te vas a enterar de que aparte de las leyes morales hay otras, igual de poderosas, igual de válidas. ¿Cómo decirte?... ¿Lo sospechas ya? La gente corriente no es consciente de ello. Pero tú tienes que enterarte de que a las personas no solamente las atan las palabras, los juramentos y las promesas; y que ni siquiera son los sentimientos y las simpatías los que rigen las relaciones humanas. Hay algo diferente, una ley más severa, más dura, que determina si dos personas están ligadas o no...Esa ley fue la que estableció que yo tuviera que ver contigo. Yo conocía esa ley. La conocía incluso hace veinte años. Cuando te conocí, lo supe enseguida. No tiene ningún sentido que me haga el modesto. (...) Es una ley dura. Atiéndeme. La ley de la vida dicta que acabemos lo que un día empezamos"
Cuarto. Objetivo cumplido
"Mira Eszter, no vayas a creer que puede ocurrir algo en contra de ti o en tu perjuicio. Las cosas se tienen que arreglar de una manera sencilla y honrada. Vendras conmigo (...) Confías en mi ¿verdad? -me preguntó en voz baja, inseguro de sí mismo.
-Sigue hablando- le dije, también en voz baja también con complicidad-. Claro que confío en ti.
-Eso es lo único que me importa -murmuró, muy satisfecho-. No creas que me voy a aprovechar de tu confianza- continuó, en un tono de voz más alto-. No quiero que decidas sola. Iré a llamar a Endre. Él es amigo de la casa. Es notario, entiende de estas cosas. Es mejor que firmes delante de él -dijo con aire de generosidad.
-¿Firmar qué?- pregunté, casi susurrando, como si ya hubiera accedido a todo, como si hubiese aceptado la tarea, como si tan sólo me interesara por los detalles.
-Este documento -respondió [se refiere a la hipoteca de la casa]. Este documento que nos permitirá arreglarlo todo, para que puedas venir con cosotros, para que puedas vivir...
-¿Contigo?- le pregunté.
-Con nosotros- respondió con un tono más inseguro-. Con nosotros, cerca de nosotros.
-¿Dónde quiere que viva cerca de ti?
-Hemos pensado-dijo despacio, sopesando sus palabras, hablando en general. que podrías vivir cerca de nosotros. Nuestro piso, lamentablemente, no es lo suficientemente amplio. Pero hay un hogar cerca, donde viven damas solitarias.
-Un hogar de la caridad, ¿verdad?-le pregunté muy tranquila...
SÁNDOR MÁRAI: La herencia de Eszter. Emecé editores. Narrativa Salamandra. Barcelona 2000
