Directivos defectuosos ¿una moda?

La moda es hoy un fenómeno sociológico de masas que aparte de mover millones de euros en todo el mundo, puede influir en la salud, como en los casos en que la moda del vestido exige salvajes sacrificios alimentarios que pueden llegar a poner en peligro la vida de quienes se han entregado a la adoración de los nuevos y numerosos ídolos.

Pero la moda no lo es sólo del vestir, es una realidad del mercado y afecta a los perfumes, los vehículos, los viajes turísticos e incide o modifica prácticas sociales.

Ahora bien, la simple apreciación de un fenómeno amplio conduce a la utilización frívola del término moda, que, a su vez, puede llevarnos a equívocos importantes, pues estaría muy mal visto que se hablara de "enfermedades de moda". Cuando se produce una afectación masiva de la salud, no se habla de moda sino de epidemia e inmediatamente lasautoridades sanitarias clausuran las instalaciones en donde eventualmente pudiera hallarse el foco o prohíben los elementos nocivos (amianto, toxinas o ciertos alimentos), es decir hacen lo que tienen que hacer: intentan erradicar cuanto antes los efectos o al menos tratan de mitigarlos y prevenir brotes futuros, algo que todos entendemos y agradecemos.

También estaría mal visto decir que está de moda matarse con determinado modelo de coche que "salió de fábrica" con un fallo en el sistema de dirección; en ese caso en cuanto hubiera unos cuantos accidentes, con muertos o sin ellos, y se advirtiera que el problema está en el vehículo, se inmovilizarían todas las unidades disponibles de ese modelo, se llamarían a revisión los que están en uso, se abriría una investigación criminal, se detendría a algunos responsables de producción y, si fuera el caso, se cerraría la planta donde los fabrican.

Pues bien, no se entiende, salvo desde una perspectiva de un mercado trucado, que ocasionalmente ciertas prácticas, malas prácticas, de Dirección de Empresas e Instituciones, hayan sido consideradas recientemente como el último grito de la moda en gestión de personal; naturalmente me estoy refiriendo al fenómeno que simplificadamente conocemos cómo "mobbing", que no es estrictamente una enfermedad, sino un conjunto de perturbaciones de la salud, padecidas en el trabajo o con motivo de su desempeño, causadas por efecto de una serie de acciones antisociales que también matan (en ciertos casos físicamente, por suicidio, en otros casos con una grave afectación social y casi siempre acaba en muerte laboral del empleado, que al fin y al cabo es lo que se pretende).

Es curioso que las prácticas de mobbing, o serie de acciones de acoso o psicoterrorismo hacia un trabajador o trabajadora, con el fin de hacerle la vida imposible y que abandone su puesto de trabajo se hayan fomentado clandestinamente, por gente que ahora no da la cara, como "trucos" para ahorrar unos gastos de despido que, si es que estuviera justificado, hoy están al alcance de cualquier empresario.

Es igualmente curioso que quienes han difundido esos "trucos" sean los mismos tramposos que han difundido, por ejemplo, los "trucos" de la contabilidad creativa, son los mismos que han hundido empresas como ENRON, y poco importa qué falaz argumento hayan utilizado: técnicas orientales de guerra, política renacentista y otra serie de "curiosidades" culturales que haciéndose los "graciosos", han tenido entretenido al personal mientras se han forrado a costa de los incautos o bienpensantes inversores y hasta de Directores Generales que habían creído la farsa.

Así, esas nocivas "enseñanzas" cuya pretendida finalidad sería la de formar a Directivos capaces de mejorar la cuenta de resultados de cualquier empresa o institución, quedan reducidas a otra mentira como ya ha quedado fuera de toda discusión, pues: el "mobbing" produce pérdidas en la empresa y además es causa de responsabilidad personal de los empresarios y/o directivos que incumplen con las disposiciones legales al practicar, favorecer o simplemente tolerar tales prácticas.

El fenómeno, por sus devastadores efectos, en la salud de los empleados y en la economía de la empresa, así cómo en las arcas del Estado (básicamente de la Seguridad Social), está recibiendo una amplísima contestación social, y aunque la maquinaria del Estado de Derecho se mueve lentamente, se está avanzando con pronunciamientos judiciales que van despejando el camino, a pesar incluso de que esporádicamente, todavía, algún informador mal informado, amén de ciertos "defensores" de los directivos defectuosos que ejecutan el psicoterrorismo laboral (es legítimo que se defiendan y sean defendidos, pero a su costa, no con cargo a la empresa que arruinan), no tienen reparo en trivializar el sufrimiento de quienes resultan afectados por esas prácticas que ellos no han sido capaces de demostrar, ni siquiera explicar, que sirvan para algo distinto de tapar su propia incompetencia, al sustituir la carencia de talento por el terror, acción que está al alcance de cualquier ser racional o !no.

Esos sitios donde, por tener errores conceptuales graves, se dice que las personas sólo son recursos humanos o incluso que son simples efectivos, o sea objetos con mero valor productivo y por tanto amortizables y sustituibles como cualquier otra "cosa", se diga en las Facultades Universitarias o en cualquier otro sitio, han caído en su propia trampa, pues al convertirse en "factorías de producción de directivos", ellos mismos se han inmolado al mercado convirtiéndose en producto, en cosa; pero lo más grave es que han fallado estrepitosamente, pues han sacado a ese mercado partidas defectuosas de su producto (sí, directivos defectuosos: ellos mismos), han engañado a quienes han pagado para ser "formados" y éstos, cándida o maliciosamente convencidos de que era verdad lo que les habían dicho, están arruinando empresas y causan estragos en la población
trabajadora, más que cualquier enfermedad, así que es hora de que se reconviertan tales fábricas, que retiren del mercado los productos defectuosos, que revisen los que están en uso, así como los stocks y si fuera necesario: ¡qué cierren las secciones donde se fabrican esos engendros!.

¡Ah!, para colmo de males, hay otros pseudodirectivos, los más listillos, los que no van a Escuelas ni lugar alguno, se fijan en lo que hacen los otros y, si acaso, leen un manual o dos: son los directivos que se encuentran en el mercado pirata ¡menudo peligro! Además de fabricarse sin denominación de origen, copian los defectos de los "auténticos" y los magnifican.

Hay que reconocer que es dura la "civilización", esa de la que Voltaire ,decía: "La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona".


Antonio Blánquez Corral

Doctor en Derecho

[08-01-2003]