" Si así no lo hiciere...Dios y la Patria me lo demanden".
.....que la patria se lo demande.......Carta de la Dra. Susana Garnil
Y la patria está aprendiendo a demandarles......
Principalmente, quiero aclarar que no voy a hablar puntualmente del secuestro
de Nicolás. Sólo decir que durante 20 días, vivimos en el INFIERNO. Durante ese
Infierno muchas veces pensé, al saber de los llamados y declaraciones de
diversos funcionarios: "el médico llegó tarde, a pesar de que lo llamamos muchas
veces".
Por eso quiero dirigirme a los diversos funcionarios que de un modo u otro
tienen responsabilidad en esta inseguridad en que vivimos todos los argentinos.
En primer lugar, me dirijo al señor Presidente: Si estuviera en sus manos
decidirlo
¿Cuántos años de cárcel mínimos daría a un secuestrador? Le ruego que me
conteste con un simple número.
Ahórreme respuestas políticas, como que no es cuestión de penas duras sino de
combatir las raíces del delito. En eso estamos de acuerdo, pero yo, como médica,
le digo: si un fumador sufre un infarto y se está muriendo, el médico que lo
atiende en la emergencia no puede decirle que la solución para su infarto es
dejar de fumar; debe aplicar en minutos medidas urgentes para salvarle la vida
y, luego de pasado el peligro, dedicarse a combatir las causas.
Por eso le solicito que me conteste con un simple número:
¿Cuántos años? Ahórreme por favor también la respuesta a través de alguno de sus
colaboradores-voceros que, con una mente brillante y una lengua veloz, pretenden
explicar lo inexplicable.
Le pido por favor, señor Presidente, contésteme de ciudadano a ciudadana, no de
político a ciudadana.
Por otro lado, quisiera respetuosamente hacerle una observación: durante su
presidencia ha demostrado en múltiples oportunidades que cuando algo le interesa
o le preocupa, lo toma usted mismo en sus manos y lo lleva al resultado que
usted desea.
¿Qué pasa en este caso? ¿No le interesa? ¿No puede? ¿No quiere ocuparse
personalmente de esto?
Me dolió mucho escucharlo decir "la Argentina es un país seguro", inmediatamente
después de recibir a amigos nuestros que fueron a verlo a la Presidencia, en
respuesta a una invitación suya, mientras mi hijo estaba secuestrado.
Creo que usted no puede decir esas palabras, ni dentro ni fuera de contexto.
Señor Presidente, ¿me ayudaría a señalar a los responsables de los secuestros y
damnificados por la inseguridad de nuestro país o, de lo contrario, me diría
dónde podemos hacer un Museo de la Memoria por estas víctimas?
Al gobernador de mi provincia, me permito decirle: Si yo fuera usted, dada la
inseguridad extrema que vivimos especialmente en todo el conurbano bonaerense,
seguiría trabajando el ciento por ciento de mi tiempo personalmente en este
tema. ¡EL PACIENTE SE MUERE, DOCTOR!
A los legisladores de nuestro país, simplemente no los entiendo. Su falta de
toda lógica, su desinterés, su desinformación y su ausencia de las sesiones es
algo que simplemente me deja sin palabras. En este caso pido disculpas a las
excepciones que como siempre existen.
Con respecto a algunos miembros del Poder Judicial, los comparo con esos
personajes de las películas de terror en las cuales el protagonista en peligro
se siente a salvo cuando aparecen y en realidad representan otro peligro: ya
que, luego de darnos la sensación de seguridad al saber preso a un delincuente,
terminan liberándolo por razones que la gente común como yo no alcanza a
entender, escudándose en leyes y reglamentos, sin animarse a dictar sentencias
firmes que impidan a esos delincuentes volver a la calle.
Finalmente y con mucho más gusto me dirijo a todos los argentinos, muchos de los
cuales me han manifestado sentirse en mi lugar y humildemente pretendo ser hoy
la voz de todo un pueblo que tiene miedo. Tenemos que unirnos, por encima de
todo tipo de diferencias políticas, sociales, religiosas, etc., y gritarle al
Gobierno hasta el cansancio: ¡NO PODEMOS MÁS!
Son muchas las cosas que podemos hacer, cada uno desde su lugar, pero hay
algunas que las podemos hacer todos:
Dejar las banderas blancas en nuestras ventanas en reclamo de paz y justicia.
Personalmente cada jueves, a partir del próximo y por el resto del tiempo que
esto continúe, pienso usar una prenda o distintivo de color negro que signifique
un grito silencioso: ¡TENGO MIEDO!
Invito a todos los argentinos de bien que compartan este miedo mío, hacer lo
mismo para que cada funcionario, mire donde mire los jueves, vea a un ciudadano
diciéndole "¡TENGO MIEDO!".
Por último, creo que debemos acompañar al señor Blumberg en la marcha del día 26
de agosto.
Nadie puede poner en duda la generosidad de este padre, a quien el terrible
hecho de perder a Axel, su único hijo, encendió su deseo de cuidar la vida de
nuestros hijos.
Para terminar, señor Presidente, tuve que ponerme de rodillas frente a los
secuestradores de mi hijo.
¿Tendremos todas las madres que ponernos de rodillas ante
usted para que haga algo?
Respetuosamente,
Susana Garnil.