EL PODER EN EL MOBBING.

Las estrategias para afrontar el acoso moral o psicológico en el trabajo serán diferentes en cada caso y dependerán de las características que se combinan entre los factores relacionados con el agente (persona o grupo) que ejerce el acoso, la persona que lo sufre y el entorno organizacional en el que se produce. Factores estos, a los que ha que añadir la naturaleza de la disponibilidad de recursos (legales, de apoyo psicosocial, terapeuticos, económicos, etc.) con los que podrá contar la víctima, una vez que se movilice para defenderse de la agresión a la que está siendo objeto.

Un correcto acercamiento al marco de afrontamiento del Mobbing tiene que partir, ineludiblemente, del reposado análisis del poder, sus tipos y los métodos de influencia con lo que se desarrolla, ya que el acosador utilizará este poder para constreñir tanto la conducta como la posición y hasta la propia persona del acosado. Es necesario por tanto conocer las peculiaridades del tipo de poder que se pone en juego en cada caso de Mobbing, con el objetivo de afrontarlas con más probabilidades de éxito.

1. HACIA UNA DEFINICION DEL PODER

Son diversas las acepciones y definiciones que podemos encontrar del poder. KAPLAN (1964) entiende el poder como una "relación" entre dos ó más partes (individuales ó colectivas) en la que la acción de una de ellas ó más, es determinada por la acción de otras u otras. Se trata de una conceptualización determinista y de imposición. En el mismo sentido se pronuncia DAHL (1957,202-3) que sostiene que "A tiene poder sobre B, cuando puede lograr que B haga algo que de otra forma no haría". Como señala PEIRO (1983,442) "se trata de la habilidad - en estas definiciones - de una o varias personas, para influir sobre la conducta de otros, para cambiar las probabilidades de que otras personas respondan de determinadas maneras ante ciertos estímulos”.

En la misma línea, WEBER (1947) definió el poder como potencialidad de quien lo ejerce, "capacidad de una persona ó de un número de personas de realizar su propia voluntad en una acción común incluso con la resistencia de otros que participen en esa acción".

KAPLAN (1964) en una aproximación más operativa al término expone una serie de dimensiones que a su juicio acompañan y caracterizan al poder:

- Intensidad del poder, que hace referencia al grado de influencia de una parte sobre otra, aludiendo al control en su máxima expresión.

- Dominio del poder, que expresa la amplitud ó el tamaño del grupo sobre el que se ejerce la influencia.

- Rango del poder, que indica la gama de respuestas conductuales ó segmento de valores sobre los que el poder se ejerce.

ROSE (1967), WRONG (1968) y FAUVET (1977), establecen diferencias ente el "poder potencial" y el "poder real" en términos de poderes disponibles y poderes utilizables, llegando incluso este último a establecer un sistema de evaluación del poder, como resultado de la razón entre uno y otro.

Es una referencia obligada la clasificación de los diferentes tipos de poder que expresaron FRENCH y RAVEN (1971, 285-297) a partir del estudio de los procesos de influencia en la cual definen el "poder social" como "la habilidad potencial máxima de O para influir sobre P en un sistema determinado", entendiendo la influencia como un poder cinético y el poder como influencia potencial. Son cinco las bases de poder que exponen estos autores entendiendo por base la relación entre O y P que se determina como fuente de poder:


1. Poder de recompensa.
2. Poder coercitivo.
3. Poder legítimo.
4. Poder referente.
5. Poder de experto.



Apoyándose en estos autores, ROBBINS (1987) sostiene que se han producido múltiples ambigüedades y sobreposiciones al conceptualizar la naturaleza del poder y soluciona el problema diferenciando entre bases y fuentes con el objeto de poder desarrollar categorías más claras e independientes. "Las bases del poder designan aquello que el sujeto tiene y le confiere poder... las fuentes nos indican de dónde obtiene el sujeto sus bases de poder, es decir, se refieren a la manera en que uno llega a controlar las bases del poder" (ROBBINS, 1987,275-6).

Apoyándonos en las tésis de este último autor, se podrían identificar cuatro bases del poder en las que se asienta la fortaleza del agente que ejerce el acoso psicológico:

1. Poder coercitivo, que tiene su base fundamentalmente en el miedo, el temor a las consecuencias negativas de la desobedien-cia. Descansa su aplicación en las amenazas, las sanciones físicas, la producción de frustración ó el control y restricción de la satisfacción de alguna necesidad fisiológica. En las organizaciones laborales se manifiesta a través de la sanción, despido ó degradación funcional.

2. Poder de premio, que se opone al anterior. Las personas se someten a los deseos de otros porque esto les proporcionará beneficios, funda-mentalmente materiales. En este caso sería la ausencia de gratificaciones o la negación del desarrollo profesional la herramienta que se pondría al servicio del acosador.

3. Poder persuasivo, que descansa sobre la base de la concesión y manipulación de premios simbólicos y la capacidad de decisión, de manipulación de información, de controlar la asignación de los símbolos de status ó de influir en las normas del grupo. Es esta la base más común cuando no hay una relación jerárquica formal entre el hostigador y la víctima del acoso. Es también la más frecuente ya que el hostigador puede servirse de terceras figuras para conseguir con total impunidad sus objetivos

4. Poder de conocimiento, que basa en el acceso ó control de la información necesaria para posibilitar la toma de decisiones en el grupo o en la organización. Esta base es muy frecuente en el acoso ascendente.

En cuanto a las fuentes del poder, son cuatro también, las relacionadas por ROBBINS (1987):

1. Poder de posición, que se refiere a la posición en la cual un individuo desarrolla su sol organizacional dentro de la estructura. Se destaca esta fuente como el acceso más común a una ó varias de las bases de poder.

2. Poder personal, que se relaciona con las características personales del sujeto tanto en el ámbito físico como en relación con los rasgos de personalidad. El “carisma” es el aspecto que nutre en este caso al ejercicio del poder. Suele ser esta fuente la más común en organizaciones laborales poco estructuradas o con fuertes componentes voluntaristas (asociaciones, sindicatos, etc.)

3. Poder de experto, fuente que descansa en la "pericia" ó competencia con la cual un sujeto llega a dominar información ó habilidades especializadas para poder anteponer sus decisiones a las de los demás. La pericia es una de las fuentes más potentes de poder, sobre todo en los grupos y organizaciones con una gran tendencia tecnológica. A medida que los trabajos se van progresiva-mente especializando, aparece la figura del "experto" de la que se sirve el grupo para conseguir propósitos sofistica-dos, lo que le confiere a este (el experto) una gran posibilidad de poder. Muy frecuentemente es este el origen del acoso a personas brillantes y potencialmente competitivas.

4. Poder de oportunidad, que consiste en encontrarse en el sitio adecuado en el momento oportuno para tomar una determinada decisión que brinde la ocasión de ejercer el poder. En este caso, no es necesario ocupar una posición formal elevada en la estructura, sino más bien encontrar-se en el "cuello de botella" del paso del fluido de procesamiento organizacional para poder controlar la información ó el acceso a una fuente superior de poder. Es esta la base sobre la que se asienta con mucha frecuencia el poder del agente hostigador con poca brillantez y cierto nivel de incompetencia


Tanto dentro como fuera de la organización, son muchas y diferentes las acepciones y consecuentemente potenciales definiciones que del poder pueden proporcionarse (como ya hemos podido considerar).

Nos decidimos por la definición establecida por ROBBINS (1987-273) que establece, que:

"El poder designa una capacidad que A tiene para influir en la conducta de B, de modo que B haga algo que de lo contrario no realiza-ría".

Esta definición se extiende a tres aspectos importan-tes, que quedarían matizados en relación al acoso psicológico en el trabajo en los siguientes términos:

1. Existe un potencial en la parte que tiene poder, que no necesaria-mente ha de desarro-llarse para que se consigan influencias eficaces. En el Mobbing este potencial se transforma frecuentemente en poder debido a la propia reacción de huida de la víctima.

2. Se establece una relación de dependencia de una de las partes hacia la que ejerce el poder. La relación de dependencia se produce debido al control que el agente acosador ejerce sobre los recursos que la persona diana del hostigamiento desea o necesita.

3. Es implícita la suposición de que la parte que no manifiesta el poder posee, inicialmente al menos, una cierta libertad sobre su comportamiento (de lo contrario el poder se podría entender más como dominación que como influencia). No obstante suele suceder que la víctima no utiliza esa libertad hasta que no ha avanzado gravemente el proceso, siendo a veces irreparable el daño provocado.

De estas tres características definitorias, muy posiblemente el aspecto más importante se centra en la relación de dependencia (ROBBINS, S. 1987; EMER-SON, R. 1962; BACHARACH, S. y LAWLER, E. 1980), de forma que cuanto más grande sea la dependencia de B respecto de A, mayor poder (podemos decir) que tiene A sobre B, y por tanto la posibilidad de acosar a su víctima. Cuando se posee algo que otros necesitan y que una sola parte tiene ó controla, se establece una dependencia relacionada directamente con el grado de control de lo buscado. Es condición para que ello suceda, la falta de existencia de fuentes alternativas de consecución de aquello que se busca, recurso este muy utilizado por los hostigadores en un intento de aislar a las personas que son fruto de sus perversas actuaciones. La dependencia, por tanto, aumenta cuando el recurso controlado por la parte que tiene el poder es valioso (MIMTZBERG, H. 1983). Este autor señala que las características que hace a un determinado recurso u objetivo valioso son fundamentalmente tres:

1. La importancia del recurso. En la medida en que lo controlado se manifiesta como más importante para alguna de las partes, mayor será el interés con el que esta lo busca y consecuentemente, mayores serán los esfuerzos y contrapartidas que esté dispuesta a desplegar para conseguir su objetivo. Lo controlado ha de ser percibido como algo importante. Normalmente esta es la razón por la que el acoso suele progresar hasta llegar a límites iniciales inaceptables. Los sujetos diana del acoso suelen valorar su pertenencia a la organización hasta límites casi inexplicables.

2. La escasez del recurso. Si algo existe en abundancia ó puede conseguirse desde múltiples fuentes, se debilita fuertemente la relación de dependencia establecida y por tanto disminuye el poder. Para crear una dependencia es preciso que un recurso sea percibido como es-caso de manera que los medios para conseguir-lo aumenten su nivel de importancia y si estos son controlados por alguna de las partes, se fortalezca la relación de dependencia y con ello el poder que dicha parte posea. Las situaciones socio-económicas precarias o las características valiosas de un “buen puesto de trabajo” pueden agudizar esta escasez y facilitar el ejercicio de poder del acosador.

3. La insustituibilidad del recurso. Cuantos menos sustitutos tenga un objetivo ó un recurso buscado por alguna parte, mayor será el poder que posee aquella parte que lo controla. En la medida en que existan fuentes de sustitución para satisfacer las necesidades que deberían ser cubiertas con el recurso buscado, menos posibilidades existirán de establecer una relación de dependencia hacia la parte que controla este recurso buscado. ROBBINS (1987-282); ilustra este concepto en lo que se denomina "elastici-dad del poder" que lo define como: "la respuesta relativa del poder a los cambios en las alterna-tivas disponibles".

La capacidad de crear una relación de dependencia y de influir en otros vendrá determinada por la percepción que estos mantengan de sus opciones alternativas y de con ellas poder satisfacer el efecto que se quiere conseguir con el recurso buscado.


2. EL PROCESO DE INFLUENCIA

No existe otra forma de entender el poder más que desarro-llado en los procesos de interrelación social entre individuos ó grupos. Si en esta inter-relación consideramos que una de las partes activa y obliga ó mediatiza la conducta de la otra (u otras) nos estaremos refiriendo al poder como un proceso de influencia. Las relaciones intraorganizacionales se caracterizan por la presencia continua de procesos de influencia. Se puede por tanto inferir que una cierta y admitida práctica del ejercicio del poder es inherente a los procesos que conducen a los objetivos de la empresa u organización. No obstante se hace necesario delimitar dicho ejercicio en la frontera que marca el respeto a la integridad física, psiquica y social a la que como persona tiene derecho cada individuo que forma parte de la organización.

En el proceso de influencia podemos identificar tres elementos principales (PEIRO, J.M.1983):

1. El agente que ejerce la influencia puede ser individual ó colectivo, formal ó informal. MARCH (1957) expone que los agentes básicos de ejerci-cio de la influencia en las organizaciones son los roles y las conductas de quienes los desempeñan. PEIRO (1983) - referenciando a CARTWRIGHT (1965) -expone diversos aspectos individuales relevan-tes en el ejercicio de la influencia:

a) Los recursos del agente. Como disponibilidad ó control sobre los recursos que la otra (otras) parte valora.

b) La motivación del agente. Se refiere al nivel de interés que se tiene por influenciar a la otra parte. En este sentido, estudios como los de SCHULZE (1965), ATKIN-SON y FEATHER (1966), WINTER (1973), KIP-NIS (1976)... concluyen que la cantidad de poder que un individuo ejerce, depen-de de su necesidad de poder y de su in-terés por ejercer-lo.

c) Aspectos de personalidad. Se sitúan estos en las características individuales de los sujetos en relación al ejercicio del poder, pudiendo destacar entre ellos "el lugar de control" (los sujetos con lugar de control "interno" son los que tienen mayores expectativas de conseguir influencia - PORTER, ALLEN y ANGLE, 1981 -); "la propensión al riesgo" (KEENEY y RAIFA, 1976); la tendencia al "maquiavelis-mo"

d) El desempeño de un rol. Como ejercicio de la influencia y del poder en relación a las expectativas que los miembros de un grupo mantienen con relación al desarrollo del rol.

2. Los métodos de influencia son tratados por DAHL (1957) como las acciones ó actividades a través de las cuales una de las partes consigue influencia y mediante ella, poder sobre las demás partes. En 1975, MOWDAY agrupa todas las clasificaciones de métodos de influencia, diferenciando seis categorías: sanciones negativas, sanciones positivas, métodos informati-vos, métodos de autoridad, métodos de atracción y otros.


3. En el destinatario de la influencia pueden influir diferentes aspectos:

a) Aspectos perceptivos. La percepción del destinatario puede incidir en las relacio-nes de influencia desde el foco de la figura del agente que ejerce la influencia y la percepción que de este tiene el destinatario y desde la percepción de las bases sobre las que el agente (emisor) fundamenta su influencia. PEABODY (1962) y TANNEM-BAUM (1969) reflejan que la clasifica-ción del poder establecida por FRENCH y RAVEN (1968) se fundamenta tanto en la consideración de los recursos disponibles y las necesidades de los mismos por parte del destinatario de la influencia como en la percepción que este tiene sobre las relaciones establecidas.

b) Aspectos motivacionales. La posibilidad de controlar ó manipular recursos por parte del agente que desarrolla la influencia no se manifestaría operativamente eficaz si el destinatario de dicha influencia no estuviera motivado hacia la consecución de los recursos que este primero controla. Relación que se invierte, canalizándose en los dos sentidos en los procesos de negociación en contextos organizacionales estableciendo una relación de mutua dependencia. Diversas clasificaciones motivacionales han sido relacionadas por MURRAY (1938), McGREGOR (1960), MASLOW (1954), ALDERFER (1972), etc.

c) Procesos de conformidad. Estos conducen a la aceptación del ejerci-cio de influencia por parte del destinatario. KELMAN (1972) expone tres procesos de conformi-dad:

* Sumisión, producida cuando el destinatario acepta la influencia esperando conseguir una reacción favorable del agente de ejerci-cio.

* Identificación, cuando el destinatario establece ó mantiene una relación de ejercicio de rol satisfactoria para sus expectativas y motivaciones ó necesidades.

* Internalización, producida como consecuencia del desarrollo de conductas satisfactorias y reforzantes hacia la aceptación del ejercicio de la influencia.

d) Conducta manifiesta y disponibilidad para la acción. Se hace referencia a los cambios comportamientos desarrollados en el destinatario como consecuencia de la perdurabili-dad de la relación de influencia y que pueden disponer a este hacia actitudes determi-nadas de mayor ó menor aceptación del proceso.


Como podemos inferir con facilidad, el ejercicio del poder o más acertadamente “el abuso del ejercicio de poder”, es uno de los factores importantes en el despliegue del Mobbing, aunque no es desde luego el único ni por sí sólo el más destacado.


Sevilla, enero de 2002.

Miguel Barón Duque.
Dr. en Psicología.
Profesor de Psicología del Trabajo
UNIVERSIDAD DE SEVILLA