¿ME ESTOY VOLVIENDO INSEGURO?

 

A un niño lo protegen sus padres y, aún así, cuando llega a una etapa de su desarrollo evolutivo suelen surgirle pesadillas o terrores nocturnos. Durante ese periodo se absorbe mucha información del entorno pero su asimilación es más lenta porque se desconoce en qué casillero hay que guardar esos datos o en qué orden hay que clasificarlos. La forma de ordenar dicha información consiste en abrir todos los archivos, ver qué contienen cada uno de ellos y en función de ello poder hacer subcarpetas donde introducir los datos referidos a un mismo tema. Este hecho produce caos en el usuario de un ordenador así que en el usuario de un cerebro suele ser una tarea más complicada.

Pero, ¿cuando surge la inseguridad y por qué?.

Los humanos somos seres de costumbres. Nos adaptamos e integramos al medio automatizando conductas: nos levantamos a una hora determinada, desayunamos casi siempre lo mismo, hacemos la compra en un comercio determinado, escuchamos una determinada emisora de radio, leemos una prensa específica…

Pues bien, cuando salimos de viaje a otro país sentimos inseguridad pero puede quedar disfrazada por el hecho de ser “extranjero”, no conocer el idioma, ni las costumbres. Cuando accedemos a un nuevo empleo sentimos nerviosismo, dudas, inseguridad pero puede ser entendido por el hecho de ser novato.

La inseguridad también aparece en los casos de mobbing porque es un hecho nuevo para la víctima. La información que este sujeto recibe no siempre está clara para poderla introducir en un archivo determinado, invaden las dudas sobre lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo pero además, se desconoce completamente lo que va a ocurrir:

- Si el médico prolongará la baja.
- Si llamará la inspección de trabajo.
- O la inspección médica
- ¿Cómo irán los contenciosos?
- Si se producirá la reincorporación al puesto de trabajo, un despido o un traslado.
- Como afectará esta situación a la economía familiar o personal.
- O si las fuerzas físicas acompañaran hasta la última batalla.
          
Con todas estas dudas, interrogantes y adivinanzas ¿quién no va a sentirse inseguro?. Es como cualquier turista que contrata un viaje a Marbella y lo meten en un vuelo con destino a la selva amazónica sin guía, ni protección contra los mosquitos, ni armas para protegerse de las fieras.

Ante el acoso es muy frecuente sentirse inseguro pero esto es lógico, razonable e incluso puede servir como un mecanismo de defensa para estudiar la situación con detenimiento y en función de las energías personales y de los apoyos sociales con los que se pueda contar para preparar las estrategias oportunas.

A los acosados se les ha metido en un viaje sin que lo hubieran contratado. Con muchos riesgos, aventuras, pérdidas económicas… y además, sin estar vacunados contra las enfermedades propias del lugar.

Pero si os encontráis por el camino con otros viajeros con más experiencia os podrían decir: “se pasa mal, muy mal, peor después ya podréis ir a cualquier lugar del mundo porque sabréis desenvolveros sin temor, sin inseguridad, estaréis vacunados contra cualquier epidemia”. Así que… ya que estamos en esa tournet, habrá que gritar: “¡¡chico, la aventura es la aventura!!” y después a comentar lo buena que sabe la carne de serpiente.

¿Quién no le temía al examen de matemáticas en 1º de E.G.B.?, pues solo eran sumas. Ahora os pueden examinar de eso mismo sin previo aviso, porque lo domináis. En aquella época esa circunstancia de un examen de matemáticas nos lo hizo pasar muy mal y con el paso del tiempo lo miramos como una tontería.

Imaginaros dentro de diez años, con vuestros proyectos, ilusiones, familia, amigos… seguro que ya podrán examinaros sin previo aviso en el tema del acoso y ¡CON BUENA NOTA FINAL!


Sevilla, diciembre de 2002.

Lola Reguera
Psicóloga Clínica