YA OS HAN HECHO BASTANTE DAÑO.
Llegasteis a las asociaciones y a los foros contra el acoso moral buscando información, ayuda, comprensión, explicarle a alguien que os entienda lo que ocurrió, cuando, dónde…
Pero algunos cuando ya están más fuertes pretenden cambiar la mentalidad del grupo, imponer sus ideas, criterios y líneas de acción. Si no es así, el conflicto está servido. No escuchan a aquel que no comparte sus ideas y pueden llegar a aislar a quien no les siga en sus objetivos.¿ Como os vais a ningunear entre vosotros?
Lucháis por una misma causa: que os dejen ser como sois en vuestro lugar de trabajo. Pero y a los que no son como vosotros, a esos ¿habría que cambiarles su modo de ser?.
¿Por qué? y ¿para qué?.
Queréis recuperar aquello que el acoso os ha arrebatado. Volver a dormir bien, sin necesidad de pastillas, sin pesadillas, dedicarse a la familia, a las aficiones y disfrutar del tiempo libre sin tener que preparar un próximo juicio.
Resulta enriquecedor, cuando un grupo de personas aúna las fuerzas y piensan por y para una misma meta. Se plantean estrategias de todo tipo, métodos de afrontamiento diferentes, modos de expresarse distintos. Pero el objetivo ha de estar claro: seguir siendo personas. Con defectos y virtudes, cada uno con los suyos. Con aptitudes y limitaciones, los propios. Con opiniones acertadas o erróneas que para eso son opiniones personales y pueden estar sesgadas por la experiencia vital. Es bueno escuchar las aportaciones de los demás. Aprender de su experiencia para no cometer los mismos errores.
Dejar que el recién llegado o el novato se encuentre a gusto en este lugar que habéis preparado para acogerlo. Escucharlo hasta que sea capaz de cambiar el silencio por las lágrimas y las lágrimas por una sonrisa. Ya sé, es la misma historia contada una y otra vez pero es tan necesario expresar el dolor que aprisiona por dentro y a la vez es tan difícil encontrar a alguien que lo entienda.
Ofrecerle el apoyo, los recursos y las herramientas necesarias para que pueda ser él mismo. Sin intentar cambiar sus ideales, sus proyectos, sus intereses, su modo de ser.
Cada uno de los acosados tiene un objetivo particular a nivel de empresa: una readmisión, una indemnización, que se le reconozca que lleva razón, obtener el cambio de contingencia, un cambio de destino laboral…
Es difícil compartir los intereses personales. Es mucho más fácil tener un interés de grupo: conseguir que cese el acoso.
Para esto hay que seguir juntos, sin separarse, sin desprestigiar las ideas de otros. Ser como sois y dejar que los demás continúen siendo como quieran ser. ¿No es eso por lo que estáis acosados?, por querer seguir siendo como queréis ser. Entonces facilitar que vuestros compañeros de grupo se expresen, den alternativas, propongan acciones y luego coger el camino que más cerca esté de vuestro propósito personal.
Sin divisiones de grupo será más fácil. Y el resto del mundo os verá unidos.
Si un edificio tiene defectuosos los cimientos, al principio nadie de fuera lo va a notar pero sus habitantes quedaran sepultados por los escombros. Si lo que se agrietan son las paredes, los de fuera se percataran de las grietas pero serán los inquilinos del edificio quienes tendrán que esforzarse para repararlas.
Habéis construido un edificio que admite a solteros, casados, divorciados, hombres, mujeres, operarios, licenciados, de empresa privada, pública, con hijos, sin hijos, de clase social baja, media, alta, jóvenes y mayores. Este es un grupo muy heterogéneo. Así que sus ideas serán también muy diversas.
Sois los arquitectos, los aparejadores, los maestros de obra, los albañiles en este edificio que estáis construyendo para ser habitado por personas. Por muy profesional que sea un arquitecto, no podrá levantar el edificio sin el grupo de trabajo y lo mismo le ocurre al albañil. Cada uno por sí solo no podrá ver la obra finalizada. Cuidad los cimientos, que no haya ni una grieta en los muros
Y si es posible vamos a darle un ambiente acogedor para poder vivir.
LOLA REGUERA
Psicóloga Clínica
Sevilla-Mayo del 2003.